Porqué las protestas por George Floyd iniciaron tan temprano en Denver

Después de años de presión comunitaria para reformar la policía, la ciudad estaba lista para las protestas.

 

Manifestantes en Denver levantan sus puños en señal de solidaridad mientras protestan la muerte de George Floyd, un hombre negro desarmado que murió mientras era arrestado y aplastado contra el suelo por la rodilla de un oficial de policía de Minneapolis.
Photo by Jason Connolly/AFP via Getty Images

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Esta historia se publicó originalmente en inglés el 5 de Junio de 2020.

El 30 de mayo, en la tercera noche de protestas en Denver por la muerte de George Floyd, un hombre negro presuntamente asesinado por la policía de Minneapolis, miles se reunieron en el parque del Centro Cívico, alzando letreros con eslogans que leían “Sin justicia no hay paz” y “Las vidas negras importan”. Conos de tránsito y grafitis cubrían la mayoría de las estatuas, latas vacías de gas lacrimógeno ensuciaban las calles y las marcas en el pasto quemado se extendían como cicatrices. La policía, con equipo antimotín, se alineó en las calles alrededor del parque, cargando armas con balas de pintura y lanzagranadas de goma. 

Sin dar advertencia, los oficiales comenzaron a aventar latas metálicas hacia la multitud. Al chocar con el suelo estallaron y algunas rociaron una nube verde-amarillenta. Los manifestantes, asfixiados por el humo, avanzaron tropezando hacia el Capitolio, arrancándose las mascarillas que llevaban para protegerse del coronavirus.

“Denver tiene una larga historia de abuso dentro de los departamentos de policía”.

En el Oeste de los Estados Unidos, las protestas de Denver fueron un indicador temprano del conflicto violento entre los manifestantes y la policía, provocando más de 300 arrestos y el establecimiento de un toque de queda del sábado 30 de mayo al 5 de junio. En 2010, Denver superó a otras ciudades del país por casos de uso excesivo de las fuerzas policiales, y desde entonces ha batallado con la reforma policial. Una red altamente organizada de manifestantes estaba lista para la acción cuando las noticias de la muerte de Floyd empezaron a diseminarse.

“Denver tiene una larga historia de abuso dentro de los departamentos de policía”, dice Alex Landau, quien co-fundó el Proyecto de Justicia de Denver después de ser golpeado casi a muerte en 2009 por policías, por pedir la orden de inspección durante una parada de tránsito. “Hay mucho más sucediendo aquí que solamente gente expresando sus sentimientos”.

Los manifestantes han marchado en las calles de Denver todos los días desde el 30 de mayo, con las congregaciones pacíficas de la tarde transformándose de manera rutinaria en caos una vez que anochece. A inicios de junio el tono empezó a cambiar. El jefe de policía Paul Pazen se unió a la manifestación de la tarde, marchando al frente y hombro-con-hombro con los líderes de la protesta. Esa noche, menos oficiales llegaron con equipo antimotín y la protesta no escaló a la violencia vista en noches anteriores.

Aunque la policía ha suavizado su presencia, Pazen defendió el uso de la fuerza en pronunciamientos públicos, llamándolo una respuesta al vandalismo, el saqueo y las botellas de agua y piedras lanzadas a los oficiales.

Un manifestante sostiene un letrero de Black Lives Matter, cortado en un corazón de cartón, en el parque del Centro Cívico de Denver, Colorado, el 3 de junio de 2020.
Photo by Jason Connolly/AFP via Getty Images

Los manifestantes dicen que en muchas ocasiones los policías escalaron la violencia sin ser provocados. Mientras tanto, se reporta que muchos espectadores pacíficos se vieron bajo fuego cruzado: en un parque donde mucha gente en situación de calle duerme, una tienda de campaña se incendió tras ser impactada por un proyectil de la policía, y los manifestantes fueron golpeados por balas de goma mientras marchaban o simplemente estaban parados. Periodistas también reportaron ser blanco de los disparos de la policía, incluso teniendo las credenciales de prensa visibles. (Mientras cubría las protestas a finales de mayo, un policía pateó una lata de gas lacrimógeno hacia el grupo de periodistas cerca del que me encontraba. Los químicos saltaron a mi cara y me cegaron por varios minutos).

En Denver muchas personas llevaban pancartas o hacían publicaciones en redes sociales comparando el video del asesinato de Floyd con aquel de Michael Marshall en 2015, un indigente negro con esquizofrenia que fue arrestado por traspasar propiedad privada. El oficial adjunto clavó a Marshall contra el suelo, boca abajo, durante un episodio de psicosis en la cárcel. Más tarde, en la autopsia, se descubrió que Marshall murió ahogado en su propio vómito. 

Megáfono en mano, Tay Anderson, un miembro del Consejo Escolar de Denver, dirigía las consignas “Sin justicia no hay paz” y “No puedo respirar”, mientras cruzaba el centro de Denver hace poco más de dos semanas. A sus 21 años, Anderson es el hombre negro más joven elegido para un cargo público en Colorado. Su primera aparición pública fue como organizador de Black Lives Matter en 2016, cuando aún era estudiante en la Preparatoria Manual de Denver.

Al frente de la multitud, Anderson ordenó amablemente a los manifestantes a que se detuvieran en el semáforo para dejar pasar a los coches, y no toleró a quienes buscaban agitar la marcha. A pesar de que siempre ha existido vandalismo y violencia en contra de los policías, tanto la policía como los organizadores de la marcha atribuyen esas acciones a grupos menores.

Manifestantes marchan en protesta a través del centro de Denver en junio 1, 2020. Las protestas continúan a lo largo del país después de que George Floyd, un hombre negro, fue presuntamente asesinado por la policía de Minneapolis el 25 de mayo.
Photo by Jason Connolly/AFP via Getty Images

El viernes por la tarde, Anderson detuvo a un grupo de manifestantes blancos que corrieron detrás de una patrulla. En un patrón que se volvería habitual conforme el fin de semana avanzaba, Anderson reprendió repetidamente a los agitadores que acosaron a la policía y dañaron propiedades. Desde el martes, cuando la presencia policial empezó a reducirse, otros manifestantes se han unido a vigilar y mantener el orden. Informes en las redes sociales describen a manifestantes que confiscaron cohetes de un hombre que mostraba intenciones de dispararlos contra la policía.

“Las personas que inician esto definitivamente no son aliados”, me dijo Anderson cuando lo llamé después de la marcha. “Hemos pedido a algunas personas que simplemente se vayan a casa. No tenemos necesidad de destruir nuestra ciudad”.

Aunque Anderson condena el vandalismo y la violencia contra la policía, dice que la reacción policial ha sido desproporcionada. “Los oficiales de policía han escalado la situación”, dice. “No hay motivo para que se presenten en una manifestación pacífica con equipo de antimotín”.

Lindsay Fendt es una reportera independiente que reside en Denver, y cuyo trabajo se enfoca en el medio ambiente y los recursos naturales. Actualmente escribe un libro sobre el aumento de asesinatos ambientales a nivel mundial como becaria de la fundación Alice Patterson.Escriba a High Country News al [email protected] o envíe una carta al editor.

Este artículo fue traducido por Clara Migoya, una reportera bilingüe y científica ambiental. Estudia una maestría doble en Periodismo y Estudios Latinoamericanos en la Universidad de Arizona.  

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