La clase trabajadora le está dando nueva vida a los sindicatos

En Los Angeles, un movimiento crece a pesar de la administración de Trump.

 

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California es el primer estado en el occidente del país que a menudo ofrece soluciones a problemas sociales y ambientales. Actualmente, se encuentra al frente de un difícil desafío, ya que sus ideales progresistas — y su población cada vez más diversa — se ve generalmente opuesta a las políticas del Presidente Donald Trump. En esta nueva columna mensual, una Carta desde California, documentaremos cómo el estado se está adaptando a los cambios en estos tiempos.

El 1 de mayo del 2007, aproximadamente 35.000 protestantes salieron de forma pacífica al Parque MacArthur en Los Angeles. Grupos de abogacía a lo largo del país habían declarado la fecha como el “Dia sin inmigrantes.” A través del paro general, los manifestantes exigían una reforma migratoria y el fin de un proyecto de ley que buscaba reforzar la seguridad en la frontera con México y la expansión del sistema de detención migratorio. A las finales, la ley no terminaría siendo aprobada, pero la tradición asociada con la fecha si se quedó: Desde hace ya una década, el dia sin inmigrantes se celebra en Los Angeles con una protesta entre semana.

Muchos de los trabajadores en LA son inmigrantes, asi que la huelga este año representó otra condena más del Presidente Donald Trump y de sus políticas migratorias. Rodeando la alcaldía, vendedores ambulantes vendían camisetas impresas con la famosa imagen enojada del presidente. Basándose en las multitudes de otras protestas de la “resistencia,” los organizadores cacularon que llegarían más de cien mil personas. Sin embargo, este año sólo vieron a 15.000 — producto quizás de una “fatiga a la resistencia”. Pero el dia representaba mucho más: A un movimiento de trabajadores que ha estado creciendo en los últimos años en California; un movimiento que nació con los trabajadores agrícolas y que ahora es parte de amplias coaliciones de trabajadores inmigrantes que van hacia otros campos.

“Nosotros sabemos lo que es el trabajo duro — somos constructores, conserjes, cuidadores, cocineros,” dijo María Elena Durazo, ex-líder de la Unión de Trabajadores de Hoteles y Restaurantes (Hotel Employees and Restaurant Employees Union) y de LA AFL-CIO, el sindicato más grande del condado. Como hija de un par de trabajadores de campo mexicanos, Durazo ha jugado un rol importante en el movimiento, atrayendo más membresía latina y abogando por los derechos de los inmigrantes. “Trump se ha referido a muchos de nosotros como hombres malos”, dijo. “Bueno, ahora sabrá lo que son las mujeres bravas, también. Porque seremos su peor pesadilla.” Durazo tradujo sus propias palabras del inglés al español, generando gran aplauso.

La primera marcha de un Dia sin inmigrantes tomó lugar el 1 de mayo de 2006, en más de 50 ciudades a lo largo del país. En Los Angeles, más de 300.000 participaron.

La LA AFL-CIO representa una de las más grandes federaciones de trabajadores del país; alrededor de 800.000 personas que trabajan en la mayoría de las industrias que mueven a la ciudad — desde el entretenimiento a la construcción, el trabajo de salud y la educación. Los Angeles no es lo que era en 1885, cuando fabricantes de cigarros, costureros y panaderos comenzaron a organizarse. Hoy en día, los inmigrantes representan alrededor del 35 por ciento de la población local. Disfrutan de más oportunidades económicas que hace dos o tres décadas, y pueden encontrarse en una mayor variedad de ámbitos profesionales, así como en el comercio, la manufactura, y la construcción. A pesar de ello, la clase trabajadora y los inmigrantes indocumentados siguen ejecutando los trabajos más difíciles. Aquéllos quienen reciben los salarios más bajos siguen aumentando, como los que preparan comida rápida, los taxistas, los conserjes de hotel, y los vendedores de tiendas — y en una ciudad como LA, también está creciendo su poder organizador.

Recientemente, luego de una exitosa campaña para subir el salario mínimo de los trabajadores hoteleros, Durazo anunció que se postularía por el Senado a nivel estatal. Dijo que la retórica anti-inmigrante de Trump fue lo que le dió el empujón que necesitaba para meterse en la política. “Creo que las cosas están cambiando en éste país”, le dijo al LA Times. “Obviamente, la administración de Trump está haciendo cosas que considero muy malas.”

La posible campaña de Durazo refleja un deseo de combinar el poder de los sindicatos junto a la organización comunitaria y el poder político en California, un área que cada vez más se encuentra dominada por latinos progresistas.

Los sindicatos hoy en día representan tan sólo el 11 por ciento de los trabajadores en los Estados Unidos. En un intento por reinventarse, los sindicatos han tenido que acercarse a los “trabajadores alternativos” — a los que trabajan en restaurantes, en casas, en el campo y en ventas — a través de centros de trabajadores y organizaciones comunitarias.

LA se ha vuelto en el epicentro de estas pequeñas cooperativas organizadas por trabajo, área geográfica o cultural e identidad racial. Son típicamente gobernadas por los mismos trabajadores — y con dinero de fundaciones o de sindicatos nacionales como el AFL-CIO — y se distinguen por sus decisiones colectivas y por las necesidades únicas de las industrias a las cuales representan. Desde el Centro de Trabajadores Afro-Americanos hasta la Campaña de Limpeza de Carros, los centros de trabajadores están reiventando los derechos laborales a lo largo de toda la ciudad.

El movimiento de trabajos alternativos desafía el mito que asume que “los trabajadores inmigrantes no pueden ser organizados, porque sus trabajos no son seguros, y debido a sus lenguajes y culturas,” dice Kent Wong, director del Centro Laboral de UCLA. “Pero en los últimos años, hemos visto un mayor número de alianzas entre los trabajadores y sus comunidades — así es como pudimos ganar la pelea por el salario mínimo.”

Aproximadamente 800.000 trabajadores de salario mínimo podrán beneficiarse del pago de $15 por hora en el año 2020. “Tenemos la mayor concentración de trabajadores inmigrantes en el país,” dijo Wong. “Y ahora ellos están llevando algunas de las campañas organizadoras más exitosas de LA.”

Los trabajadores alternativos están aquí para quedarse: De acuerdo a la Oficina de Estadísticas Laborales, más de 100 millones de personas en Estados Unidos trabajan en las industrias de servicio, y uno de cada 10 trabajadores es independiente. En ésta era de Trump que celebra a los grandes negocios, California podría ser la prueba de fuego sobre como movilizar una nueva generación de trabajadores inmigrantes y emprendadores hacia una fuerza política.

En la marcha del dia sin inmigrantes, trabajadores de sindicatos grandes como pequeños salieron de sus trabajos para representar a sus organizaciones, marchando por tres millas bajo el sol. Rafael Gómez se encontraba parado detrás de su carreta, vendiendo fruta fresca a las multitudes que pasaban. Gómez explicó que este no era su lugar típico de negocios, pero sabía que podría hacer mucho más dinero aqui, sólo a una cuadra de la alcaldía y a lo largo de la ruta de los protestantes.

“Hace no mucho tiempo, los vendedores ambulantes eramos ilegales en esta ciudad y a cada rato recibíamos multas,” dijo Gómez. “En el futuro, quisiera que formemos un sindicato propio. Pero por el momento, tengo que conseguir todo el trabajo que pueda y no hay mejor dia que un dia como hoy.”

La High Country News editora colaboradora Ruxandra Guidi escribre desde Los Angeles, California.