California entra al debate global sobre el cambio climático

Mientras que Trump da su espalda a los acuerdos, California presenta una meta ambiciosa.

 

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California es el primer estado en el occidente del país que a menudo ofrece soluciones a problemas sociales y ambientales. Actualmente, se encuentra al frente de un difícil desafío, ya que sus ideales progresistas — y su población cada vez más diversa — se ve generalmente opuesta a las políticas del Presidente Donald Trump. En esta nueva columna mensual, una Carta desde California, documentaremos cómo el estado se está adaptando a los cambios en estos tiempos.

Tan sólo cinco meses después de asumir la presidencia, Donald Trump ha tomado la impopular decisión de remover a los Estados Unidos del histórico Acuerdo de París 2015. El gobernador de California, Jerry Brown, no midió sus palabras al decir que la medida era “demente.” “California resistirá porque esa es una decisión equivocada,” declaró Brown.

Los Californianos parecieron aplaudirle al gobernador. De acuerdo a una encuesta conducida el año pasado por el centro imparcial Public Policy Institute of California, dos-tercios de los residentes apoyan los esfuerzos independientes del estado para enfrentarse al calentamiento global. Una de cada cinco personas cree que las acciones de California frente al cambio climático llevarán a una pérdida de trabajos.

En resúmen: Mientras que Washington toma enormes pasos para deshacerse del legado ambiental del ex-presidente Obama, California parece más determinada que nunca en reducir sus emisiones de CO2. A pocos días de que Trump declarara la retirada del Acuerdo de París, Brown viajó a China en un intento de empatar el sistema de tope y canje de derechos de emisión del estado al plan emergente del país asiático. Aquélla misma semana, el senado de California aprobó una medida que le requeriría obtener el 100 por ciento de su electricidad de parte de recursos renovables antes del 2045, creando una de las metas más ambiciosas del país — o del mundo. Varios observadores creen que es muy probable que el gobernador Brown aprobará la ley.

De acuerdo a la Comisión de Energia de California, el estado genera un 30 por ciento de su electricidad a través de recursos renovables, al doble de la tasa del resto del país. Su visión incluye una mezcla de modelos, como los límites a las emisiones vehiculares, la expansión de su sistema de tope y canje de derechos de emisión, estándares de eficiencia energética y de portafolios renovables. Es obvio que la nueva meta de cero carbón es muy ambiciosa — ¿pero es acaso también realista?

La propuesta de ley establece un límite — pero no establece como se debería llegar a el. Lo que si exige es que no se incluyan las energías nucleares o hidroeléctricas en la ecuación. Cuando se le hizo la misma pregunta al autor de la propuesta, el presidente del senado pro tem Kevin de León, D-Los Angeles, de León dijo que el estado cumplió con sus anteriores objectivos porque “siempre llegamos a nuestras metas. No hay diferencia.”

“La noticia me pone un poco nervioso porque el año 2045 no está tan lejos,” dice Jason Cotrell, un empresario en energías renovables que hasta hace poco trabajaba en el National Renewables Energy Laboratory (NREL) en Colorado, como un experto en innovación en energía eólica. “Los detalles son esenciales.”

Wang Zhao/AFP/Getty Images

¿Acaso podrá California “de-carbonizar” su red eléctrica en menos de tres décadas? En el presente, el sistema depende del gas natural para proveer energia cuando la demanda sobrepasa la oferta de recursos renovables, y de acuerdo a la Comisión de Energia de California, el gas aún sigue siendo el principal recurso de electricidad en el estado. Entonces, ¿qué reemplazará al gas? ¿Cómo se enfrentarán los servicios públicos al desafio de almacenamiento de energia? ¿Será posible crear una red eléctrica 100 por ciento renovable? Y a causa de todo ésto, ¿subirían los precios de la electricidad para los consumidores?

“Quizás la meta de un 100 por ciento terminará siendo muy cara, pero el verdadero valor de la ley será el mensaje que le mandará al resto del país, de que ‘vamos a hacer esto’,” dice Cotrell. “California está jugando un rol cada vez más importante y todo el país espera que siga abriendo el camino para los demás.”

Cotrell mismo sigue el liderazgo de California en su trabajo y cuando busca inspiración. Después de trabajar 23 años en NREL, ahora Cotrell está explorando una colaboración con la Universidad de California en Irvine para desarrollar una tecnología de impresión 3-D que pueda actualizar la infraestructura de energía eólica y que permita construir torres de turbinas de viento aun más grandes y más altas (porque mientras más altas, más energia capturan). “Si el gobierno federal no va a tomar la iniciativa, quienes pueden hacerlo, tienen la obligación — un mandato ético — de intensificar sus esfuerzos,” dice Cotrell.

El presupuesto de Trump para el 2018 propone la eliminación de algunas de las oficinas del Departamento de Energia, asi como grandes reducciones a la investigación de energias renovables, incluyendo al trabajo de NREL que cuenta con un presupuesto actual de $292 millones y 2.200 empleados. En respuesta a los sugeridos recortes, varios grupos que representan a compañías, diseñadores, financieros y compradores de energias renovables a nivel nacional, firmaron una carta pidiéndole al Congreso que siga financiando y apoyando a los programas de energias renovables.

“Nuestra industria invertirá $85 billones y creará 8.000 trabajos de construcción en los Estados Unidos antes del 2020,” e scribió Tom Kiernan, jefe ejecutivo del American Wind Energy Association. “Al mantener estos importantes programas de investigación, los Estados Unidos seguirán a la vanguardia de la innovación, de las inversiones aceleradas y de la creación de trabajos en el futuro.”

De acuerdo a datos de NREL, el 25 por ciento del costo de la creación de energia eólica va hacia la operación y mantenimiento de la infraestructura, lo que significa que el viento genera más trabajos que otros recursos renovables. Desde los años ochentas, California se ha posicionado como uno de los estados con mayor número de instalaciones eólicas, con 12 plantas de fabricación. Su más reciente norma de portafolio renovable, del 2015, requirió que la mitad de la energía en los servicios públicos venga de recursos renovables antes del 2030; la nueva propuesta de ley definitivamente representa un gran salto hacia adelante.

Ese objetivo puede que no resulte ser nada fácil. Pero al intentarlo, California podría demostrar de una vez por todas que no necesitará del apoyo del presidente para eliminar cada vez mayores cantidades de CO2 de la atmósfera.

La editora colaboradora de High Country News, Ruxandra Guidi, escribe desde Los Angeles, California.